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Actualización fraude electoral 1 de Julio del 2012

El fraude se ha consumado, calificada por observadores internacionales como una de las elecciones mas sucias de la historia de Mexico.

Peña Nieto aun no es presidente, que eso quede claro, aun no es y depende de todos que esto no se lleve a cabo.

Convocatoria a filmar el conteo en los distritos electorales

 

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Para los observadores, equidad y legalidad en duda

OSWALDO ZAVALA
2 DE JULIO DE 2012

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Observadores electorales dan a Proceso un juicio provisional: las elecciones del domingo 1 estuvieron alejadas de la equidad y la legalidad. Y explican que las denuncias de compra y coacción del voto, las irregularidades documentadas y la debilidad manifiesta de las instituciones se suma a la intimidación y los altos niveles de violencia en varias entidades del país, a donde los enviados de diversas ONG simplemente no pudieron ir.
MÉXICO, D.F. (Proceso).- Miles de denuncias por la compra y coacción del voto; instituciones “debilitadas”, “insuficientes” e incluso “ineficientes” y cientos de irregularidades en el Estado de México son los principales problemas denunciados por los observadores nacionales y extranjeros durante la jornada del domingo 1 y que, dicen, arrojan serias dudas sobre la equidad y legalidad del proceso electoral.

Además los estados donde ha ocurrido la mayoría de los más de 60 mil asesinatos de la guerra contra el narcotráfico –Tamaulipas, Guerrero y Michoacán, los más notorios– no tuvieron observadores: los de las delegaciones y organizaciones civiles mexicanas y extranjeras se vieron obligados a excluir la tercera parte del país de su monitoreo y declarar “puntos ciegos” al menos 10 entidades.
En esas regiones, afirman varios grupos de observadores y analistas, no existieron las condiciones “necesarias” para un efectivo protocolo de observación y vivieron escenarios de violencia extrema que volvieron “imposible” el monitoreo electoral.
Advierten que las miles de anomalías detectadas en las zonas que sí fue posible observar implican un grave retroceso en la consolidación de la democracia en México y plantean serias interrogantes sobre la equidad y la legalidad de la jornada electoral que concluyó con el triunfo de Enrique Peña Nieto, candidato presidencial del PRI, según el conteo preliminar del Instituto Federal Electoral (IFE) al cierre de esta edición.
“Zonas de guerra”
Beatriz Camacho, directora de la ONG Alianza Cívica (AC) –que en los comicios presidenciales de 2006 exigió el recuento voto por voto– dice a Proceso que para esta elección decidieron no enviar a ninguno de sus 500 observadores a 10 estados considerados “zonas de guerra”: entre ellos Tamaulipas, Durango, Chiapas, Guerrero y Michoacán.
“No tenemos elementos para saber si esos estados estuvieron vigilados”, afirma Camacho. “Son puntos ciegos donde ni siquiera podemos saber cuántas personas dejaron de votar o fueron intimidadas”.
La ONG registró que grupos de narcotraficantes amenazaron comunidades enteras en Michoacán desde semanas antes de la elección. En zonas de Tamaulipas y Nuevo León también se reportó que los partidos políticos tuvieron que “negociar” con narcotraficantes para instalar propaganda electoral y llevar a cabo sus tareas básicas durante la jornada.
“Estos focos rojos nos dejaron a los observadores a merced de los representantes de los partidos políticos”, señala Camacho. “No hay estudios para entender los costos de la violencia y la inseguridad en la elección, como sí existen en Colombia, por ejemplo”.
Además de los 10 estados que no fueron observados, apenas hubo una limitada presencia de AC en otras regiones conflictivas.
“Estuvimos en Sinaloa, pero sólo en Culiacán. En Chihuahua sólo fuimos a Ciudad Juárez porque es el referente más importante, pero no fuimos a la Sierra, no nos fuimos a meter a las localidades rurales”, dice Juan Acosta Castillo, coordinador de los observadores de la ONG.
En Rincón Chamula, Chiapas, uno de los estados no monitoreados por AC el IFE cerró nueve casillas por hechos violentos en los que se “perdieron” tres paquetes electorales completos.
En los estados que sí fueron vigilados AC reportó cientos de casos de compra y coacción del voto, lo que significó, según un muestreo estadístico hecho por la ONG al terminar la elección, que 26% de los ciudadanos sufrió la violación a la secrecía del voto en todas las casillas del país.
El mismo muestreo reveló que 15% de la ciudadanía denunció conocer a personas que fueron presionadas por los partidos políticos para comprar o condicionar su voto. Ese porcentaje es el más alto desde la elección presidencial de 1994, explica Camacho, quien afirmó que es necesaria una reforma electoral que imponga una reducción al financiamiento excesivo de los partidos políticos y que al mismo tiempo les prohíba actuar con impunidad durante procesos electorales.
“Confío en el conteo de los votos al nivel de las instituciones electorales”, señala la directora de AC. “Pero considero que todas las irregularidades en las casillas influyen de manera determinante en los resultados de la elección. Plantean dudas sobre la equidad y la legalidad de la elección, lo que se cocinó previamente y que hoy culminó con este resultado”.
Hasta el cierre de edición el sitio observacionelectoral2012.com.mx –plataforma oficial de monitoreo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)– registró mil 233 denuncias de irregularidades, compra y coacción del voto, intimidación y violencia en todo el país.
Por su parte el sitio contamos.org.mx, creado por un grupo ciudadano, registró hasta el cierre de edición mil 922 denuncias similares. Éstas serán canalizadas a la Fiscalía Especializada Para la Atención de Delitos Electorales (Fepade), organismo que AC considera “debilitado” por su bajo presupuesto y poca efectividad.
“El resultado de la compra y coacción del voto es difícil de cuantificar y el IFE, la Fepade y el Tribunal (Electoral) resultan autoridades insuficientes y en algunos casos ineficientes para tan grave problema”, afirma Camacho.
En Chimalhuacán, Estado de México, que según estudios de AC es el más clientelar del país, los observadores encontraron decenas de representantes del PRI apostados en cada casilla y en algunos casos manteniendo una estricta vigilancia de los votantes, a quienes les indicaban a qué mesa ir primero para votar y dónde reunirse con otros priistas a la salida de la casilla.
“El voto no fue secreto en esta elección”, dice a Proceso Pamela Starr, visitante acreditada y también profesora de relaciones internacionales y diplomacia de la Universidad del Sur de California.
Representantes del PRD en casillas del mismo municipio de Chimalhuacán denunciaron ante los observadores que incluso la policía del Estado de México estaba expulsando observadores de las casillas.
En las de la sección 2132 de Ixtapaluca, Estado de México, las autoridades electorales intentaron intimidar a los visitantes extranjeros por hacer preguntas a los funcionarios de casilla.
Dominios del PRI
Ya desde el día anterior a la elección 29 visitantes procedentes de 12 países de Latinoamérica y Europa y reunidos en la sede del PRD en el Distrito Federal había advertido “preocupantes” irregularidades en Chimalhuacán, Estado de México; en el Valle del Mayo, en el sur de Sonora, así como numerosas denuncias en distintas regiones rurales de Chiapas, Hidalgo, Morelos y Quintana Roo.
Al final de la jornada electoral y tras registrar “serias” denuncias de compra y coacción del voto, intimidación, violencia física y verbal en múltiples casillas del Estado de México, Hidalgo y Morelos, los observadores consideraron que “el voto libre pudo ser alterado” en esas regiones durante la jornada electoral.
Giulia Sirigu, observadora italiana e investigadora de la Universidad de Manchester, afirma a Proceso que pudo atestiguar la compra del voto en Ecatepec y otras comunidades del Estado de México, con numerosas irregularidades donde el PRI ejerció “un dominio total”.
Los representantes del PRI, dice Sirigu, prohibían la entrada a casillas a funcionarios y observadores y establecieron en residencias particulares centros desde donde operaban la compra del voto y recolectaban paquetes de credenciales de elector.
“En Puebla no se registraron incidentes pero sé que el Estado de México es diferente”, señala Sirigu. “Sé que hubo una alteración del voto”.
Además de los cientos de irregularidades documentadas los observadores afirman que fue “imposible” abarcar todo el territorio nacional y que sería “irresponsable” avalar el resultado de la elección con su limitada cobertura.
“Seria una atrocidad nuestra hacer un pronunciamiento definitivo sobre esta jornada electoral”, dice a Proceso Julio Muriente Pérez, copresidente del Movimiento Independentista Nacional Hostosiano de Puerto Rico. “Hay un discurso ideológico que pretende legitimar a priori el proceso electoral, pero yo no me atrevo a hacer una expresión categórica sobre la validez del resultado”.
Dos días antes de la elección Aleyda Ferreyra, coordinadora del Fondo de Apoyo para la Observación Electoral del PNUD en México afirmó que había una “cobertura saludable” del territorio nacional, pero aceptó que ese organismo ignoraba en qué regiones del país específicamente se ubicaron las 56 organizaciones que reciben financiamiento del fondo.
El PNUD afirmó que AC cubriría todo el país, a pesar de que esta última comunicó desde junio que no tendrían presencia en 10 estados.
“El nuevo equipo del PNUD no tiene mucha experiencia de observación en México. Vemos una falta de sensibilidad de su parte hacia el contexto mexicano y esto nos preocupa mucho”, señala Beatriz Camacho.
“Es lamentable que traten de decir que todo está bien cuando en realidad hubo muchos focos rojos. Estamos igual que en Colombia hace algunos años.”
Claudia Montecinos, vocera de la misión de observadores de la Organización de Estados Americanos, asegura a este semanario que los 96 observadores de ese grupo –la delegación extranjera más numerosa– cubrieron todos los estados del país.
Pero no precisó, pese a repetidas solicitudes, cuántos de esos observadores estuvieron distribuidos en los estados más violentos del país ni las localidades que monitorearon.
Eric Olson, director adjunto del Centro Internacional Woodrow Wilson, basado en Washington, dice a Proceso que las misiones de observación internacional en México, provenientes sobre todo desde Estados Unidos, han sido muy limitadas desde la elección presidencial de 2000, que él monitoreó oficialmente y que implicó la derrota del PRI.
“Los observadores están haciendo un esfuerzo, pero hay que reconocer que hay límites en la observación por las condiciones en algunos estados y municipios”, señala Olson, quien se encuentra en México para analizar el proceso electoral. “Sería un error decir que no hay ningún problema en ningún lado del país. No se puede estar en todos lados. Aun así hubo una cobertura amplia y se pudo velar y denunciar a reserva de los lugares más peligrosos”.
Ted Lewis, jefe de la delegación de la ONG estadunidense Global Exchange –que denunció la iniquidad de la elección presidencial de 2006–, afirma a este semanario que el PNUD no puede “pretender” que existió una observación “adecuada” de los comicios.
“Tienen que admitir que en el contexto de la violencia en México nadie quiere estar en riesgo. No es posible investigar en lugares donde incluso la muerte de periodistas es sistemática”, advierte Lewis, quien ha observado las últimas tres elecciones presidenciales en México pero que declinó integrar una misión de observación para ésta, a causa de la inseguridad. “Es imposible certificar la elección bajo estas circunstancias”.

Fraude electoral en 2012

 

fraude electoral mexico 2012

fraude electoral mexico 2012

En México están creadas todas las condiciones para que ocurra otro fraude electoral en las presidenciales de 2012, similar al que sucedió en los comicios de 2006. Así denuncia –partiendo de elementos científicos– el doctor en Física y catedrático de la Universidad de Texas en El Paso, Jorge Alberto López Gallardo.

De ello da fe en su segundo libro sobre el tema “¿2012 Fraude Electoral?” salido de la imprenta este fin de semana y publicado por la editorial de la Universidad de Guadalajara. Su venta al público será a finales de este mes.

“Lo digo partiendo de todos los errores aritméticos encontrados en las elecciones de 2006 y en las intermedias de 2010, lo digo partiendo, precisamente, de la aplicación de métodos estadísticos a los resultados obtenidos en las elecciones electrónicas de 2006”, dijo López Gallardo.

Según el doctor López la investigación realizada –junto con otros científicos– fue “un esfuerzo apolítico”. Y fundamentó que fue posible porque “por primera vez se obtuvieron los datos de la elección presidencial (2006) en tiempo real por Internet”.

Ello puso en evidencia “la truhanería”, la cual se llevó a cabo mediante la manipulación de los medios electrónicos y “el software que se utilizan para tabular los votos”.

Y acotó: “El IFE contrató a la compañía de Software Hildebrando, para procesar los comicios de 2006; y es la misma que lo hará en las elecciones de 2012”.

“Para nosotros que estamos metidos en esto de las investigaciones en ciencia nos vimos que estábamos ante una serie de tiempo, una secuencia y a partir de ahí se pueden detectar irregularidades y tendencias”, dijo.

Explicó que las elecciones de 2006 trajo consigo una avalancha de investigaciones “las que se nos vino encima. Expertos de México DF, Guanajuato, San Luis, partes de Estados Unidos, Europa, y Suiza “todos aplicaron diferentes metodologías y todos coincidían en los resultados, en que había algo que no cuadraba”.

Dentro de los efectos a considerar y “haciendo una interpolación, se podía detectar que se había utilizado un método para la asimilación de votos, es decir que los números que aparecían en ‘el PREP’ (Programa de Resultados Preliminares) eran números artificiales”.

Y aunque se habían programado “aparecían como que había iniciado desde una cantidad negativa de votos”.

Citó el ejemplo de que López Obrador aparecía como que hubiera iniciado la elección con 120 mil votos negativos, mientras que los del PRI iniciaron en menos 50 mil.

“Al parecer, la idea era al final sustraer esos votos negativos y agregarlos a cualquier otro candidato”, dijo.

Por otro lado, los datos estaban ordenados iban de mayor a menor en el Partido Acción Nacional y de menor a mayor en el PRI “y esto lo descubrió ahorita Víctor Romero Rochín, investigador del Instituto de Física de la UNAM”, sostuvo.

En su libro, López Gallardo destaca que la misma compañía que contrató el IFE para que validara la elección ( la norteamericana AC Nielsen) encontró errores en el 49. 5 por ciento en las casillas que examinó.

“Ahí están aceptando que hubo irregularidades y lo que me llama la atención es que aún para estas fechas hay gentes que no admiten que haya habido fraude”, dijo.

Y confesó: “Y aunque soy apolítico, todo esto me motivó a mí para escribir este compendio, este libro para evitar que el fraude fuera a ser olvidado por la historia oficial”.

Reveló que “Fraude Electoral 2006 salió en 2009, por una falta de apoyos porque es un tema que no es fácil de publicar, pero afortunadamente salió. A partir de ahí me llegó la propuesta de escribir Fraude Electoral 2012”

También sumó -como otros factores a considerar- que, hace seis años (2006) hubo una gran cantidad de actas que no fueron incluidas en el análisis inicial del PREP porque eran inconsistentes pues les faltaba algún dato, algún cero, en lugar de un cero habían puesto un guión, cosas de esas, pero los datos eran válidos.

“Lo interesante es que esos datos no fueron incluidos en el PREP, entonces cuando encontraron esos datos pudieron ser analizados independiente de lo que presentaba el PREP . O sea, el PREP daba un resultado y estos votos (que eran más de dos millones) daban otro, muy distinto al de la oficialidad”, argumentó.

Y concluyó: “Con esto se pudo concluir que la elección en realidad la ganó Andrés Manuel por más de millón y medio de votos. Después el tribunal determinó que las cosas se quedaban como estaban y fue cuando se oficializó el fraude”.

“No veo yo cuál va a ser la diferencia entre el 2006 y el 2012. Si no ha cambiado nada; no veo cómo con la misma situación se vayan a dar resultados distintos. Si ya les funcionó en el 2006 es obvio que lo van a aplicar en el 2012.

Algunos analistas mexicanos e internacionales han resaltado las últimas semanas que “el ex presidente Vicente Fox Quezada y Ugalde (presidente del IFE en 2006) prácticamente han aceptado la comisión del fraude que llevó a Calderón a la silla presidencial”.

López Gallardo dijo que “el fraude electoral de 2006 estuvo bajo el control del Consejo Empresarial, que se beneficiaría con la disminución de impuestos, con la obtención de puestos políticos y de otros beneficios”.

Y sostuvo: “Ahora sucede lo mismo, son gente que no quieren cambiar el estatus quo”.

Citó, además, que “El Chapo” Guzmán ha desarrollado una poderosa red de políticos, empresarios, líderes empresariales, banqueros y funcionarios de seguridad que pueden influir en las elecciones presidenciales”.

Fraude electoral modelo 2012

La clave del fraude electoral de 2006 fue esta: al recibir los resultados de las casillas, los comités distritales del IFE los alteraron en forma casi imperceptible, restando unos cuantos votos a AMLO y regalándole otros tantos a Calderón. El pueblo descubrió estas pequeñas pero constantes irregularidades al comparar las actas fijadas en las mesas de votación con los números que aparecieron en el portal del IFE.

Cuando el pueblo comprendió que estas discretas modificaciones se habían efectuado en todo el país, surgió la exigencia de volver a contar voto por voto, casilla por casilla. En 2012, por disposición de los consejeros ciudadanos del IFE y por la gracia del PRD, las actas de casilla no presentarán sumados los votos a favor de cada uno de los candidatos.

 

Esta es la hora del pueblo. Ninguno de esos puestos de representantes de casilla debe quedar vacante. ¿Queremos poner fin a 30 años de saqueo y devastación e iniciar una nueva etapa en la historia de México? ¿Queremos acabar con esta dictadura? Tenemos que despeinarnos.

 

En el lenguaje político mexicano, un mapache no es el animal que habita en algunos bosques, sino la persona especializada en preparar y cometer fraudes electorales.

Ahora, cuando en julio próximo se elegirá a un nuevo presidente en México, una empresa de software diseñó un videojuego que muestra 33 formas de hacer trampa en las votaciones, y ayudar a cazar a los “mapaches electorales”.

El producto ha causado controversia. Algunos especialistas dicen que podría promover la falta de respeto a las leyes entre los usuarios.

Pero Roberto Ibarra, director de la compañía Innox, que diseñó el juego llamado Guerras Electorales, le dijo a BBC Mundo que el objetivo es sólo mostrar algunas prácticas ilegales que se denunciaron con frecuencia en elecciones anteriores.

“Queremos crear conciencia, ayudar a las nuevas generaciones que no conocen estas mañas y abusos cometidos en el pasado, identificarlos y si los vemos denunciarlos”, asegura.
Tamales y carruseles

“Queremos crear conciencia, ayudar a las nuevas generaciones que no conocen estas mañas y abusos cometidos en el pasado”

Ratón Loco, Tamalada, la Cadena, Urna Embarazada, Carrusel… Estos son algunos de los nombres de algunas estrategias para favorecer candidatos, y que forman parte de las irregularidades denunciadas en varios comicios, especialmente para elegir gobernadores y alcaldes.

En algunos casos el objetivo es cambiar el resultado de las votaciones, pero en otros se busca impedir el sufragio de los ciudadanos.

El Ratón Loco, por ejemplo, consiste en cambiar sin aviso el domicilio de las mesas electorales para confundir a los electores.

El Carrusel, en cambio, es una operación para llevar grupos de personas a votar en distintas mesas con identificaciones falsas.

La Tamalada es un desayuno gratuito con base en tamales a cambio de votos, y la Urna Embarazada consiste en llenar de papeletas las urnas electorales… antes que inicien las votaciones.

El juego es una plataforma para teléfonos móviles

El video juego documenta algunas de estas prácticas. Varias ya están en desuso pero otras todavía se aplican, afirma Ibarra.

“En las elecciones de Michoacán aparecieron varias de estas transas (trampas), y nos dimos cuenta que ya revivieron”, insiste.

Se trata de un diseño muy apegado a la realidad, añade.

Para ganar es necesario aplicar en poco tiempo el mayor número de trampas posible, y sortear algunos imprevistos como una eventual falla en el sistema que cuenta los votos, como ocurrió en los comicios presidenciales de 1988.

El juego está diseñado para varias plataformas de teléfono móvil, y básicamente es una competencia que se practica en línea por internet con otros jugadores, lo que permite a quienes pierdan impugnar el resultado final del juego.

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