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Hernán Vicuña viajó a Arica para encontrar situaciones provechosas en el rubro de la pesca, pero acabo embotellando Coca-Cola. Sin conocer mucho del negocio, creó Embonor, empresa que festeja 50 años. Ahora la firma es 1 de los operadores más fundamentales para la bebida. Aunque retirado de la presidencia, expresa que jamas desistirá de supervisar lo que sucede en su compañía.

Hernán Vicuña embonor

Hernán Vicuña embonor

“Si en 1962 me hubiesen mencionado que en medio siglo más iba a comerciar acerca de US$ 750 millones anuales, me hubiese desmayado”, declara Hernán Vicuña Reyes, ahora de 87 años. Ni soñó que tendría una industria que elaborara bebidas para el coloso mundial Coca-Cola, en resumidas cuentas porque no se encontraba entre sus planes: lo suyo fue comerciar automóviles e importar refacciones para éstos. Ahora, aunque, Vicuña festeja por estos días 50 años al mando de Embonor, compañía que se ha convertido en una de las franquicias más fundamentales para la bebida carbonatada con sede en Atlanta.

Ha transcurrido medio siglo, pero el patriarca del clan Vicuña, pulcramente vestido -de traje, colleras y pañuelo de seda en la solapa- y sentado en 1 de los salones de las oficinas de Embonor en avenida Apoquindo, asegura que trae a la memoria como si no hubiera pasado el tiempo del día en que inició esta travesía: corría 1962, y escuchó que en Arica e Iquique -en medio de la burbujeo del Mundial de Fútbol que se celebró por primera y única tiempo en Chile- se vivía una agitación. Las dos poblaciones estaban siendo integradas económicamente al resto del circunscripción y estaba “todo por hacerse”.

Por eso no dudó en partir al norte a catar suerte. “Viajé para observar la actividad que más se desarrollaba en la franja por ese por lo tanto: la manufactura de harina de pescado. Pero había tanta multitud en ese rubro, que decidí partir con una embotelladora. De esta manera de fácil”, haz memoria el fundador de Embonor, en ésta, una de las pocas entrevistas que ha cubo, aunque que hace 6 años la vocería de la compañía la posee su hijo Andrés, flagrante presidente de la firma.

De esos comienzos, ahora poco queda. La por lo tanto nombrada Embotelladora Arica creció cerca de Iquique, entonces aterrizó en Bolivia y luego en prácticamente todo el circunscripción doméstico. Se abrió a Bolsa, emitió bonos en Estados Unidos y ahora mueve millones de dólares. Asimismo produce millones de litros de bebida, al punto que todo un año de manufactura por ese por lo tanto, ahora es escasamente un día de ventas.

Las bebidas heladas
La historia de Embonor, haz memoria Hernán Vicuña, comienza en una reducida planta levantada a los pies del Morro de Arica por 19 personas. Detrás obtener un crédito bancario para adquirir maquinarias y entonces de intensas negociaciones con The Coca-Cola Company (TCCC) para contar con la atrevimiento, comenzaron a producir. “Fue un gran cambio, de merecer la pena bebidas a hacerlas localmente. Los ariqueños nos recibieron con los brazos abiertos y nos dieron una entrada cibernética, porque fue una novedad. La multitud ni siquiera conocía de que forma se consumía o de que forma había que comerciar la Coca-Cola. De hecho ni siquiera la tomaban helada, por lo tanto lo primero que hicimos fue poner miles de refrigeradores en la franja para enseñarles a los comerciantes de que forma fue esta actividad”, declara.

El desarrollo fue instantáneo. Aunque en 1974 tuvieron que extender la industria, y en 1988 los ejecutivos de la multinacional les dijeron que fundaran una nueva en Iquique, aunque que la reclamación estaba creciendo. Pero en ese período de propagación, de “aprender a caminar para entonces trotar” como lo explica, vino una de las primeras turbulencias: la Dispositivo Popular.

A lo dilatado de cualquier cosa el país, todas las embotelladoras de la Coca-Cola fueron tomadas y entonces requisadas por el Estado. Arica, pese a la horizonte, Asimismo estuvo en la mira, pero acabo siendo la única que logró salvarse. “Ni siquiera fue una iniciativa nuestra, sino que fue de ellos. Ellos estaban defendiendo su empleo, su compañía, y en 2 situaciones provechosas quisieron tomarnos la planta, pero la multitud defendió su empleo de trabajo”, comenta realizado de satisfacción. Ahora, la compañía posee Tres.500 plantas repartidas entre Pimiento y Bolivia.

-Ahora que está más retirado (desde 2006 que dejó la presidencia de Embonor), ¿no echa de menos el día a día?

Velozmente interviene su hijo Andrés, flagrante presidente de la firma: “Él no está retirado. No poseerá el título de presidente, pero el individuo es nuestro principal supervisor de ventas. Por donde anda nos claridad y avisa que poco está mal o si hay contrariedades con un despacho. Es el superior que debemos y, por verdad, el más catete. Hernán Vicuña añade: “La verdad es que me entretengo con eso. Imagínese lo que sé yo, lo que aprendí con Coca-Cola por 50 años. Vibro con lo que hace la multitud , con todos los planes que presentan y me siento que estoy participando en el momento que vengo a la oficina y los jóvenes hacen las presentaciones. Esa parte es muy querida para mí, de esta manera que no me aburro”.

Pantalones largos
Hay un hito que tanto Hernán como Andrés reconocen como el que cambió la cara de la compañía: la adquisición de los activos de Williamson Balfour en la franja centro-sur de Pimiento. En 1999, en plena crisis asiática, la firma de capitales ingleses comunicó su retiro del comercio doméstico y The Coca-Cola Company comenzó a averiguar un reemplazante. Más de US$ 700 millones se requerían para encontrarse con las plantas de Viñedo del Mar, Talca, Concepción, Temuco y Puerto Montt, más otras que abastecían al 90% de Perú. Las ganas estaban, como haz memoria el patriarca, pero no de esta manera los medios.

“Después de estudiar esta operación, de conversar seriamente con TCCC, tuvimos la suerte de que ellos nos señalaran a nosotros como los que íbamos a adquirir estas franquicias. Teníamos varios medios, pero no nos daba para todo. Aunque, tenemos mucho satisfacción en repetirlo: TCCC nos prefirió, nos eligió con el dedo, y los medios que se necesitaban, ellos los pusieron. Imagínese mi alegría en el momento que supe esa aviso. Pasamos por bastantes años de ser un franquiciado a ser sus socios”, repasa el fundador, refiriéndose al instante en que la multinacional ingresó a la propiedad de Embonor, estado que mantuvo hasta 2011, en el momento que comercializo su paquete accionario.

Ese instante no sólo les implicó compartir la propiedad con la multinacional. Adicionalmente, el desarrollo cerca de muchísimo de Pimiento obligó a profesionalizar la firma. Llegaron novedosas generaciones, y la embotelladora allegado se abrió a la Bolsa.

Andrés haz memoria 1999 como el año esencia de la empresa, ya que adicionalmente se debió emitir el preliminar Bono Yankee-por US$ 160 millones- y comenzaron los road show por variadas poblaciones del orbe. “Fue una operación tan excelso que nos obligó a ponernos pantalones largos”, acota.

Ahora la empresa coloca más de 230 millones de cajas de bebidas -medida usada en el ramo industrial iguales a Cinco,68 litros- entre las plantas en Bolivia y Pimiento, (la operación en Perú la vendieron en 2004 a un cirujano local).

-¿Cómo se imagina el futuro de Embonor?

-HV: Eso jamas se sabe, pero el interés de desarrollar va a estar continuamente actual de parte nuestra. Si usted calcula de que forma hemos crecido los últimos 20 años, quisiera que los próximos 20 creciéramos a los mismos niveles que en este período. Y eso se consigue mercar, no sólo con novedosas franquicias, sino colocando novedosos bienes en los grupos de consumo.

-Tras la unión de las embotelladoras Andina y Polar, ¿cómo proyecta el crecimiento de Embonor en un mercado más competitivo que el de antiguamente?

-HV: Yo diría que no. Nuestra actividad no es competir con nuestros colegas. Estamos preocupados de dar el producto en el comercio.

-¿Ven probable una integración a futuro con este nuevo cirujano?

(A petición del fundador, es su hijo Andrés quien argumenta)

AV: Lo que TCCC pretenda, hay que preguntarles a ellos. No puedo contestar por esa compañía, pero por lo menos a mí no me han citado eso. Lo que sí puedo opinar es que ellos quieren contar con adecuados operadores, sean estos gigantes o pequeños. En la medida que los embotelladores hagan perfectamente su pega, como creo que Embonor lo hace, esta empresa posee larga existencia. Hoy, en el futuro logran acontecer muchas cosas, pero hoy nuestro foco está en realizar las cosas perfectamente.

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